miércoles, 15 de mayo de 2013

Empieza el camino al Sur.

Un día conoció a la Josefa. La odió pero necesitaba salir del bar y la siguió a un departamento con demasiados colores. Ella le dio un beso en la muñeca. Él sintió sorpresa. Ella construyó una cuna para él en su pecho. Él dejó su amargura en la almohada. Pensó no dejarla nunca. Pensó no herirla. Pensó que podía salvarlo.

Tomó su mano de nácar frío, le dio un beso en la muñeca como la primera vez y la dejó en esa cama submarina durmiendo hasta el fin del tiempo.

Te llegó la hora de partir-